martes 7 de julio de 2009

SOBRE HONDURAS Y LA IDEA DE DEMOCRACIA


En Honduras militares ejecutan golpe de estado, Zelaya ha sido depuesto de su cargo. Eso es definitivo, salvo que haya cambiado el concepto de golpe de estado.

Lo extraño de todo esto, al menos de lo que he leído (comentarios) que hay una dicotomía en torno a la idea de dictadura. Es dictadura: si Chávez y cía, que ojo han ganado y perdido (recordar la última elección en Venezuela) en elecciones, las diferentes propuestas en las que han intentado impulsar su ideología. Y no es dictadura si de repente unos "militares" derrocan a un presidente. Eso de los militares tomando el poder pensé que formaba parte de la historia irredenta de América Latina, incluso creía que ya lo habíamos superado. Pero bueno para anacronismos no hay nada mejor que los países que inventaba García Márquez en algunas de sus obras plagadas de realismo mágico.


¿Cual es la perspectiva?


Considero actos de autoritarismo lo que hace Chávez, cerrar canales de Tv. bajo la excusa de no renovar licencias, incluso ideas como intentar perpetuarse en el poder, aunque esto sea una cuestión de urnas, y hasta ahora lo ha sido. No es saludable, el poder genera adicción, si por ejemplo, lo tomamos tal como alguna vez escribió Hobs (y estamos hablando del siglo XVII) en su famoso libro Leviatán, que "un Estado por institución es cuando los hombres se ponen de acuerdo entre sí, para someterse a un hombre o asamblea de hombres voluntariamente". Sin embargo se puede colegir de esta definición la idea de democracia.

Someternos a la voluntad de sólo un hombre, a estas alturas de la vida, cuando existen diferentes canales que sutentan la democracia: Poder legislativo, judicial, medios de comunicación e información, es desde hace algunas décadas un pensamiento retrograda. Independientemente de que mediante acuerdo le hayamos delegado algún tipo de poder.

De tal modo tentar eternizarse en el gobierno desvirtúa cualquier idea de democracia. Por más democrática que haya sido la elección de éste, se deben respetar los diferentes poderes del Estado y otras reservas democráticas que conforman la sociedad.

Chavez es un autoritario y desdeña la idea de democracia, considerando desde su punto de vista que la única persona que puede sustentar el nacionalismo y el cambio de ideas en Venezuela es él. Si asumimos que nos han elegido mediante un acuerdo y que la democracia es la única manera en que sustentatrá el desarrollo social y civilizado de una Nación debemos someternos a las reglas del juego de ésta.

No podemos por ende creer que la democracía es unidireccional, es democracia lo que yo creo y no lo que tú crees.

Leo que escriben comentarios tales como, "los militares hondureños han puesto el pecho por la patria". Bueno las ideas nacionalistas hablan de la patria, es más tengo entendido que las huestes de Humala en Perú, se hacen llamar compatriotas (algo así como cuando los apristas se dicen compañeros). La idea de patria entonces puede ser muy subjetiva.

En todo caso bajo ese criterio estaríamos dando la razón a otras dictaduras pasadas, militares y cuña conservadora, como los de Pinochet en Chile o Videla en Argentina de eso ya hablamos en un post anterior), sobre todo pasando por alto todas las muertes que tuvieron a su cargo. Lo mismo sucede con el caso cubano, para explicar la otra cara de la moneda. Castro tuvo la necesidad de asesinar, atosigar gente que era contraria al régimen.

Es muy complicado cuando tratamos de defender algo, ideologías, la democracia siempre será una idea, casi una utopía, pero al menos existe como concepto. En ese sentido establecemos algunas vertientes para crear una sociedad medianamente ordenada y justa sea de derechas o izquierdas, para poner ejemplos prácticos.

Es extraño no escuhar a demócratas cabales, o al menos es lo que sugieren ser, protestar por esta tropelía de actos antidemocráticos. Poner soldados en las calles y derrocar a un presidente, así no sea santo de nuestra devoción, es un golpe de estado. No hay otra forma de razonamiento. Salvo que me haya equivocado durante toda mi vida.

El director del diario Correo, que ya sabemos por donde apunta sus principales aptencias, dice:


"De otro lado, ese Zelaya es un tipo despreciable. A estas alturas debería reconocer que él desencadenó la crisis al pretender forzar su reelección con un plebiscito y debería darse cuenta que su regreso lo que va a provocar es un derramamiento de sangre. Ha generado que suspendan a su país de la OEA y lo sancionen económicamente, con el sufrimiento que eso le va traer a su propia gente. Un patriota desinteresado transigiría en que el poder vaya a un tercero -en lugar de Micheletti- con la condición de que se adelanten las elecciones generales cuanto antes y así se salga pacíficamente de este impasse que él generó. Es estúpido y egoísta de su parte pretender de que va a imponerse al 100%. Este títere chavista ha sido tan torpe que tiene al Congreso, el Poder Judicial, los partidos, la Iglesia y las FF.AA. absolutamente en contra. Y el secretario general de la OEA Insulza también es otro desatinado, yendo a Tegucigalpa a dar órdenes en lugar de escuchar la otra versión, de que aquí no hay blanco y negro, de que Micheletti no es un dictador ni una marioneta de los militares y sí un protagonista político elegido unánimemente por el Congreso. Suspender a Honduras de la OEA es una estupidez obtusa".

No me imagino que opinaría, si un presidente (ojalá no suceda) siga a pie juntillas todas las delirantes formulas para solucionar conflictos o adherirse a un sistema que este señor considera correcto ¿Estaría de acuerdo a que haya un cambio? Si de repente no existe ese alguien "indicado" para sucederle al cargo, según claro está una apreciación muy personal. Estará de acuerdo que su tan añorado castillo de naipes se pueda derrumbar. Qué diría si alguien, como lo hizo en su momento Fujimori, decide permanecer en el poder. Sin ser muy sensacionalistas, alguien que "democráticamente", consigue reelegirse de manera perenne, imaginemos un Fujimori sin matanza en Barrios Altos o La Cantuta, un Fujimori sin Montesinos (lo sé sería imposible), un Fujimori que hiciera, como que lo hizo alguna vez, lo que propone este señor como ideas nada autoritarias y lejos de parecer rabioso, como salida ante las movilizaciones que se avecinan por éstas fechas:

"Me imagino que el gobierno tomará medidas cuerdas, como no escatimar recursos con la Policía, buscar apoyo militar en zonas críticas, usar helicópteros para patrullar las ciudades, cerrar tempranito las radios provincianas que incentiven a la violencia, advertir que se despedirá a los maestros y empleados públicos que sean detenidos por revoltosos, arreglar con los transportistas urbanos (y poner movilidad estatal gratuita en cantidad), suspender clases escolares (ese beneficio laboral de S/.20 me parece muy poco) y sacar cuanto antes la ley que controla a las ONG. Si hay transporte y seguridad pública desde temprano en los tres conos, ningún paro cuajará en Lima. El partido aquí se juega de 4 a 8 a.m. Son las cuatro horas cruciales. Después posiblemente habrá alguna algarada en el Centro, pero el gas lacrimógeno (incluso mejores son los diarreicos. ¡Allí sí todo el mundo se va!) hace maravillas con los vándalos".

¿Cerrar radios? ¿Despedir maestros por protestar? A qué llamará él revoltosos, ya eso es un albur.
Cerrar canales que degradan a un presidente o aun gobierno, le parece antidemocrático. Bueno a mi ni uno ni lo otro, ambos casos para mi apestan. Pero una cosa es lo que piense uno y otra lo que la realidad impone. Déjemonos de bramar por la democracia, sI no tenemos, ni la más mínima intensión de respetarla.


jueves 18 de junio de 2009

ENTUMECIDO (sobre el bosque gris veo salir el sol)


Realmente estaba entumecido, como si fuera una piedra, cada parte de su cuerpo le pesaba, logró mover sus extremidades superiores a duras penas dejándolos caer sobre el colchón como piedras. El rebote de éstas sobre jergón produjo un sonido seco, algo muy parecido al desplome de un costal de harina, fuera de su entorno y que sólo él podía escucharlo.

Guillermo Zambrano veía desde su cama como el día iba aclarándose de a pocos, penetrando la transparencia de la ventana. Adivinaba por esos cambios paulatinos que el momento llegaba, que tenía que hacer un esfuerzo, relajarse, dejar que la sangre circulara y soportar el dolor que causa ésta cuando decide seguir su curso con violencia ¿Acaso eso podría causarme algún daño? Pensó en su cuerpo entumecido, inservible, sin color, a punto de ser destazado, quedaría entonces como un muñón viviente. Respiró hondo y decidió cerrar un rato los ojos hasta que todo se calmara.

El televisor se encendió, era la alarma programada antes de acostarse, desde ese momento sólo le quedaría 11 minutos quizás unos 15 para poder levantarse, bañarse y alistarse para ir como todos los días a trabajar. No era que tuviera muchas ganas de hacerlo, pero, ¿podía hacer algo más? Había estudiado dos carreras y terminado hace un par de años un post grado de literatura, sin embargo de casi nada le había servido. El tiempo le alcanzaba a las justas para salir temprano de casa, llegar a tiempo al trabajo, pasar las horas aislado del mundo exterior y salir con las mismas a las seis de la tarde. Ya dentro del micro era sólo cuestión de contar hasta 75 y dormir. El camino de regreso era largo y con tráfico, solía ser más o menos una hora y media. Ya no leía casi nada, un libro de 300 páginas que lograba terminarlo entre cuatro y seis días cuando aun era estudiante, ahora lo hacía andar hasta por más de tres meses. Ya en su habitación sólo quería despejar su mente y la lectura por muy interesante que le pareciera era una opción secundaria. Sólo la televisión lograba distraerlo, a veces, incluso le ayudaba a dormir; sí pues, los días eran así de pálidos sin muchas extravagancias. Los fines de semana si tenía plata podía dedicarlas de vez en cuando a los tragos y si tenía suerte con alguna mujer, las más solían ser una especie de prepago, que lo acompañaban un buen rato, unas horas de desvelo por un par de billetes de diferente color. En fin no había espacio para la tesis, la tantas veces postergada investigación o la novela que nunca terminaba de escribir.

Cómo mierda habré dormido, para estar de ese modo. Pensó mientras logró distinguir por la ventana, un día que se tornaba amarillo, marzo aun refulgía como los primeros días del verano, y ahora desde más temprano. Intentó mover su pierna derecha, pero a no ser que fuera por telepatía, ese miembro largo y velludo no se movería por nada. Comenzaba a ponerse nervioso. Sabía que un minuto de más en la cama, implicaría duplicar esfuerzos, omitir algunas acciones, quizás no iría al baño a esperar que sus intestinos ya amaestrados hicieran los suyo, como si fuera una máquina de engranajes, cadenas y piñones superfuncionales que licuaran cada estrago de comida inservible que tuviera que botar por su recto. Cagar. Sí, tendría que hacerlo en el trabajo. Ya lo había hecho otras veces, cuando en un exceso de audacia, se permitía dormir, un supuesto minuto, que en realidad se convertían en 10 ó 15 de más. Sí, eso haré. Se dijo resuelto y más tranquilo. Aunque de su cuerpo no había ni un atisbo de mejoría. Todo seguía tan duro como desde el principio.


Desde que cerraron las avenidas auxiliares, por reparación. “Disculpe la molestia estamos trabajando por usted”. Todo su horario había cambiado de un momento a otro. Ahora se levantaba media hora antes de lo normal, el tráfico a mitad de la avenida principal se volvía un suplicio de Tántalo. Tenía que hacer el esfuerzo, no podía llegar tarde, no soportaría ver su sueldo mochado por llegar un minuto retrasado. Intentó dar vueltas en la cama, pero sus piernas no le respondían, los brazos a duras penas, a lo mejor me he quedado inválido, pensó con pesimismo extremo. A lo mejor tendré que gritar para ver si alguien se acerca a mi habitación y me salva. Tendrían que llamar al trabajo. Tendrían que avisarle al señor Chumpitaz que hoy no podré ir a trabajar, porque de repente he amanecido literalmente casi como una piedra. Guillermo se aferraba apocalípticamente a cualquier idea que pudiera salvarlo de ese estado de estupefacción involuntaria. Tengo que salir, tengo que lograrlo, se repetía al mismo que decidía que ya no se bañaría, sólo un remojón para poder acortar tiempos.

Miró como pudo el televisor, en éste la programación seguía su curso, el conductor principal del noticiero matutino anunciaba que pasarían, después de la pausa, a las noticias deportivas; Guillermo sabía que esa era la señal de alerta roja. En ese lapso, él ya suele estar terminado de ponerse la ropa, a su vez el tipo calvo de los deportes, comenta con entusiasmo exagerado las notas deportivas del día anterior.

Trata de recordar qué soñó, luego qué fue lo que comió el día anterior, qué hizo durante las horas que precedieron a su sueño. Si hizo algo anormal. Pero todo le resulta familiar, la letanía de acciones que suele hacer cada vez que llega a su casa, todo estaba en su cabeza tal como lo recordaba. Cuando terminó la propaganda, Guillermo lo único que logró fue mover medio dorso dejándolo en una posición sumamente incómoda y dolorosa, como si su tronco intentara zafarse de sus extremidades inservibles. El pelado del noticiero comenzó a hablar.

Parecía que todo se volvía imposible, que ya nada era factible a esas horas de la mañana, cuando desde afuera los sonidos farragosos de los carros comienzan a estorbarse unos con otros. Éstos llegaban de manera desordenada hasta la habitación. Ya era tarde, la mañana bullía, Guillermo imaginó a hombres y mujeres caminando apurados para llegar a tiempo al trabajo, a la señora que vende dulces en la puerta del colegio, que es por donde él espera el micro, que lo llevaba al trabajo. Y yo echado sin poder hacer nada. Recordó entonces lo que le dijo una amiga hace un tiempo conversando por el messenger en un día X. Cuando éste se quejaba de su trabajo, de llegar todos los días al mismo lugar para sentarse y copiar como autómata cosas que no entendía muy bien para que servían: “Hay lugares así, tú sólo cumple con llegar, hacer lo que puedes y cobrar”. Guillermo volvió a respirar hondo; el tipo de los deportes anunciaba que se irían a comerciales. Ya todo estaba perdido, por más que lo intentara no lograría llegar a tiempo, intentó hacer un último esfuerzo pero fue en vano.

Lunes otra vez, solo, es cierto, solo como tantos lunes y martes y miércoles, jueves... Verano inservible. Odio el verano. Sentenció. Mientras el pelado volvía con su risa torcida y fingida de todos los días. Imposible, ni tarde podría llegar ¿Hace cuánto que no falto al trabajo? No lo recordaba. A lo mejor llamo más adelante y digo que lo tomaran a cuenta de mis vacaciones, las que aun me deben. Qué más da, faltaré hoy, pensó. No valía la pena. Comenzó a contar nuevamente, esta vez para agarrar sueño y sintió de repente un leve cosquilleo en su pie derecho, como pequeñas punzadas de un montón de agujas, todas bien juntas en la planta de ese extremo, luego en el otro, sabía lo que vendría después, los brazos, el dolor momentáneo y toda la sangre alocada corriendo dentro suyo; liberada, sí, esa sería la palabra. Pensó. Cerró los ojos, movió la pierna, luego los brazos hasta que pudo alinearlos con su tronco. Tenía mucho sueño.

lunes 8 de junio de 2009

LA ESCENA (Anécdotas de extravío)

Imagen tomada desde: http://irethblue.blogspot.com/2007/03/retazos-semanales-2-y-3.html


¡Perdóname! Le decía el chico Y a la chica X, aquel le sujetaba los dos brazos y ella miraba hacia otra parte, su cabello le cubría el rostro, era castaño y la tarde en esta ciudad submarina era más que tenue, con sombras de cielo blanco percudido tirando para noche.

La chica X hizo algo no sé muy bien qué, pero Y la soltó de inmediato, se agarraba los brazos, deduje desde mi butaca de espectador improvisado, sentado en el bordillo de la vereda de una calle larga sin gente salvo nosotros tres, cansado de trotar, mientras las palmeras del parque de en medio blandían, que debió haberlo pellizcado ¡Vete al diablo! Le dijo X mirándolo con rabia, la voz resonó sin disimulo como un eco que se estiraba hasta las cornisas de los nuevos edificios de la ciudad, los ojos de ella apuntaban directamente a las corneas de Y (si estos fueran puñales) luego le dio la espalda y se marchó.

Ella es guapa, una trigueña de cabello ondeado y hasta donde pude notar, nariz pequeña, él no se queda atrás, de porte atlético, alto, cabello muy corto y castaño, sonrisa Kolinos de pantalla gigante.

X se alejaba sin voltear e Y seguía aun sobándose los brazos, luego se quedó mirándola, X caminaba rauda, iba llegando a la esquina, de momento sus cabellos comenzaron a flamear como lenguas de un tejido blando en torno a sus orejas y cuello, era el viento. Y seguía mirándola como si supiese exactamente lo que fuera a pasar no se movía para nada, mientras los carros pasaban por la avenida que cruza la calle en donde estábamos los tres. Sin que se percataran de mi presencia, vi que Y volteó y se fue alejando con la cabeza gacha, X aun no cruzaba la pista, ya no había carros, de pronto me pareció ver que sus hombros subían y bajaban, parecía que hipaba. Y mala gente no se volteaba para nada, aunque parecía triste, seguía con la cabeza gacha, el paso lento, muy pronto se convertiría en un punto; a X sin embargo la tenía en toda su extensión, se me ocurrió acercármele, decirle algo, para eso tenía que esperar que Y fuera menos que un punto, cuando X volteó, no cabía duda había llorado.

Yo fui mucho más que ninguneado, atravesó mi presencia sin dificultad, caminó sin detenerse, cruzó al parque, apresuró el paso, luego trotó, nuevamente el cabello ondeaba esta vez desde atrás. Y, ya se había detenido, aun no se convertía en punto, X fue adelgazando hasta llegar casi a formar algo así como una silueta lejana que se amalgamaba a Y; cuando los faros encendieron sus luces ya era de noche, un cielo sin estrellas, XY estaban juntos, eso al menos era lo que creía, me pareció verlos entrando a una tienda que queda a casi dos cuadras justo al final del parque desde donde estaba sentado, con mi botella de agua entre mis zapatillas; cuánto tiempo estarían allí no podría decirlo, azucé un poco la mirada y me pareció ver a alguien, una figura ambigua: era alto como Y, quizás igual de fornido hasta más y andaba lentamente, sólo que a este el cabello le flameaba largo hacia atrás cuando caminaba con esa gracia sutil que suelen tener las mujeres al andar; volteé y caminé en sentido contrario hasta la otra esquina, crucé la pista, estaba seguro que XY estaban juntos, perdonados y relajados, entendiéndose quizás como dos hermanitos.

viernes 22 de mayo de 2009

LITERATURA ACTUAL HACIA AMBOS LADOS DEL CHARCO


La literatura es una fuente inagotable de mundos, mundos que se recrean como una extirpación de algo que perturba, algo que somos o simplemente queremos contar.


En España y Latinoamerica las conciencias aun mantienen el augue de hace algunas décadas, desde el Siglo de oro español, el Modernismo o el Boom, hasta nuestros días.


La revista Tinta Digital, en un afán de abarcar ese legado histórico que nos une por sobre topdas las cosas (la lengua) ha publicado un número especial que conmemora el legado de Colón en sus diferentes perspectivas y tópicos, ya sea político, social y cultural en sus diferentes vertientes.


A mi me tocó esta vez comentar sobre la literatura actual hacia ambos lados del charco. Hacer un recorrido personal de lo que se mueve y se cocina ahora mismo en la literatura hispanoamericana. Acá les dejo un estracto del artículo publicado para ese número:


De ‘McOndo’ a ‘El futuro no es nuestro’


El peruano Diego Trelles, autor de ‘El cículo de los escritores asesinos’ (Candaya 2006) advierte en su prólogo de ‘El Futuro no es nuestro’ que “se anuncia, aquí y ahora, con el bisturí entre los dedos y la alegre certeza de que en la literatura, como en todo arte, sin rupturas no hay relevos”. De cierta manera Trelles trata de alejarse un poco de sus hermanos mayores de ‘McOndo’ del que ya hablamos de manera general. Esto no es otra cosa que un rechazo de aquellos que quieren generalizar toda la literatura latinoamericana en realismos mágicos.


Sin embargo, la fórmula es casi la misma. Si en un primer momento los de ‘McOndo’ resultaron, para algunos, algo arrogantes, malcriados y efectistas, por utilizar un nombre tan contagioso y comercial, Trelles menciona que utilizará el bisturí, incluso asevera que lo hará “sin onomatopeyas ni el prefijo pegajoso” (en clara referencia a los ‘McOndo’). El escritor peruano invita a leer la antología, pero poniendo las cartas sobre la mesa. Atacando sin atacar, tratando de imponerse justo como lo hicieran sus antecesores.


Lo que es cierto, tal como afirma en la misma antología, es que ellos no tratan de negar al boom:


“Queremos que nos lean, sí, pero sin los incentivos ni condicionamientos extra literarios impuestos por los intereses del mercado que estigmatizan y simplifican nuestras propias diferencias. Queremos que nos lean, cierto, pero sin permitir que pongan sobre nuestros hombros ese pasado literario estupendo y, sin duda, formativo, de los escritores del boom, nuestros queridísimos monstruos del aprendizaje”.


La nueva literatura latinoamericana es imposible pensarse sin echar mano a los escritores del boom, sin embargo tampoco es factible sin la percepción de los cambios. Y eso a pesar de lo que afirma Trelles en una entrevista hecha para el diario El Comercio de Perú, sobre que el problema de ‘McOndo’ fue “formalizar la idea de que América Latina y Estados Unidos se miran horizontalmente”. Al hablar de cambios se trata de mencionar que estos surgen y siguen surgiendo en los diferentes países latinoamericanos, esos cambios que el exotismo del realismo mágico no hacía notar y que reclamaban Fuguet y Gómez en su prólogo.


Lo que queda claro en ese sentido es que, tal como sus antecesores, Trelles establece un marco donde se exponen diferentes autores nacidos entre 1970 y 1980: están allí para que se les conozca, es un grito silencioso, es un grito que despeina, el tiempo dirá si los que están se van o, simplemente, se pierden.


Luego me refiero a la Generación Nocila de España:


La generación Nocilla


Llamada así a raíz de la publicación de la novela de Agustín Fernández Mallo, ‘Nocilla Dream’, editada por Candaya en el 2006. Para algunos de los considerados, es una invención de los medios o la industria editorial que se podría utilizar como un producto: algo que se vende.


La mayoría de estos escritores nacieron un poco antes de 1970. En un artículo publicado por El Mundo en 2007, la crítica Care Santos, de
El Cultural, destaca que el grupo se caracteriza “por un cierto inconformismo e indignación con el mundo literario convencional. Suelen publicar en editoriales minoritarias. Casi todos tienen su propio blog y lo utilizan no sólo como cuaderno de bitácora, sino como campo de experimentación para sus propias obras de ficción”.


Las generaciones literarias se distinguen porque persiguen un hecho común, cuyos integrantes ocupan un periodo de tiempo determinado, es decir, son coetáneos o en su defecto publicaron libros casi al mismo tiempo, han percibido lo mismo y por ende manifiestan estas percepciones de manera subjetiva en sus textos.


Para leer el artículo en su totalidad pueden dar un pinchazo aquí.

martes 19 de mayo de 2009

COETZEE EN LA MAÑANA MIENTRAS PENSABA EN LETIZIA

¡Vivir! Tu eres mi vida. Te quiero en la misma medida en que quiero la vida(...) Mi principal tarea a partir de hoy: resistir el ansia de compartir mi muerte. Quererte a ti, amar la vida, perdonar a los vivos y maracharme sin amargura. Aceptar la muerte como algo mío y sólamente mío.

¿A quién escribo entonces? La respuesta: a ti pero no a ti. A ti. A mi. A ti en mi. (Coetzee, J.M. La edad de hierro)

Retazo contundente de la novela que estoy leyendo, pensaba en mi hija cuando abrí el libro y comencé a leerlo. No pude dejar de sentirme arrebatado por esas palabras. Letizia, algún día leerás todo esto, algún día podrás decirme muchas cosas. A pesar de todo, a pesar de las edades y las generaciones que nos subyugan en arcaísmos. Estaremos atentos a los puentes que nos ayuden a salvar las distancias.

Así es hija, mi dulce condena es pensar por el resto de mi vida en ti.

miércoles 22 de abril de 2009

RAY LÓRIGA: MALDITO SENTIMENTAL


Comencé a leerlo desde que estaba en la universidad, a despecho de los que lo despreciaban, ¿por qué?. Simplemente porque no pertenecía al canon. En ese tiempo de locuras insensatas, de locuras predeterminadas, si cabe el término. Leía como un loco apasionado autores que no se parecieran a los que todo el mundo leía. Y sobre todo, que tenga un poco del alma que no tuve de adolescente...Quizás un poco de lo que yo andaba sintiendo en esos años con los amigos, los ahora viejos antihéroes que luchábamos para no padecer en nuestro infierno. Nuestras derrotas personales, nuestras fraguadas fantasías. Ideales que no sé a donde habrán ido a parar.


Nosotros los de entonces. Puede ser, que no seamos los mismos, el nihilismo cayó, casi a la par con la dictadura. Los libros siguieron pasando, pero siempre quedan aquellos que recuerdas, como si fueran parte de un coro de esas canciones cuyas estrofas cantábamos a cada rato, con letra diferente.Pero siempre nuestra.


Hace unos días escribí otro artículo en Tinta Digital, y esta vez se trata de uno de los míos (quizás de manera entrañable, junto Fuguet) me traen esos alocados recuerdos que llevaron algunos nombres hacia alguna parte. Los que quedan, aun estamos para vernos de cuando en vez en algún lugar de esa Lima que nos gustaba penetrar con un poco de música, algunas cervezas, y otra cosa que nos pudiéramos encontrar.


Este es sólo un breve entrmés de ese artículo:

Ray Loriga, escritor, guionista y director de cine. Ha logrado patentar de algún modo ese lirismo duro, que por momentos resulta conmovedor. Se le ha tratado de comparar con José Ángel Mañas, escritor de la misma generación, quizás por el caos que gobiernan a sus personajes, sin embargo la diferencia salta a la vista: mientras que en la novela ‘Historias de Kronen’ de Mañas, los personajes son dominados por un visión coloquial y descarnada de su entorno, Ray Loriga busca dentro de los suyos el porqué de ese desencanto.


Más adelante expongo:

Me gusta lo que escribe por la naturalidad con que dice las cosas. En ese sentido, el malditismo parece nacer de la forma en que afronta el mundo. Sus personajes pueden parecer expatriados de la ciudad abierta, pero ciudadanos de su mundo interior. Por eso podemos escuchar sin disimulos todo lo que dicen. Aquello que nadie escucha desde afuera, con quienes convive o pasa el rato.


Escribir es sobre todo una necesidad, quieres decir algo, buscas la forma de hacerlo. Ray Loriga es un escritor que busca, tal como lo hacen su personajes. En otra entrevista para la sección culturas de Público.es, a propósito de su última novela ‘Ya sólo habla de amor’, cuando le preguntan acerca del cambio de rumbo de algunos de sus libros, el escritor afirma: “No es algo consciente. Es pura necesidad. Caminas por un lugar y esto es lo que te encuentras. Si luego lo miro en perspectiva, es verdad y hay incluso algo geográfico. Esta novela nace y habla de la literatura centroeuropea, y supongo que son referencias que se van consolidando y de pronto salen”.


Para leer el artículo completo pueden hacer click aquí.


lunes 13 de abril de 2009

PASTORAL AMERICANA


Publiqué hace algunas semanas en Tinta Digital una nota sobre 'Pastoral Americana'. Otra genial novela del también gran escritor estadounidense: Phlip Roth. Acá les dejo un pedazo del artículo que publiqué:


"Novela de Philip Roth que pone sobre el tapete la falsedad de lo que para muchos es el ’sueño americano’. En sentido estricto, nos habla de cómo las estructuras de un modo de vida que se presume perfecta, en base a valores establecidos y que exhibidos desde el interior de los personajes que conforman ‘Pastoral americana’, terminan siendo endebles y frívolas"


Más adelante detallo algunos puntos que me parecen importantes tomar en cuenta en el libro:


"Roth reclama la sobre exposición de valores e ideales que ya no tienen cabida en el mundo moderno (recordemos la doble moral). La crisis de la modernidad, entonces yace como estandarte soterrado en la fachada de hombres y mujeres que sólo viven de apariencia. Por más bellos y perfectos que puedan parecer".


Pueden leer el artículo completo desde aquí.


(...)